Isaias53:3.
Despreciado
y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto: y
como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
La historia de la pasión de nuestro
Salvador es en extremo triste y conmovedora. Sus sufrimientos fueron de dos
clases: Morales y Físicos. Ciertamente sus sufrimientos físicos fueron
terribles, pero sus sufrimientos morales le hirieron más profundamente.
Notemos lo siguiente:
1. Pensar que había de abandonar aquel grupito,
aquella manada pequeña de sus seguidores expuesto al odio y la venganza de
tantos enemigos.
2. Pensar en que tenía que dejar sin
ayuda y sin sostén aquella cara madre.
3. El recuerdo de haber sido entregado alevosamente
por uno de sus discípulos.
4. El haberle crucificado entre malhechores.
Y
5. Lo más intolerable, no fueron los
azotes, sino las escupitinas que sin duda cubrían su santo rostro, no la cruz
sino los que hacían juguete de su divina persona.
